Pannacotta de Café

La receta de la pannacotta de café es muy popular dentro de la comida italiana. Bueno, en realidad la pannacotta original es toda una institución en el país transalpino, pero sabemos que a muchos comensales les resulta un tanto suave, o insípida. Para añadirle un toque de sabor te proponemos hacer esta panna cotta de café, que resulta ser un postre absolutamente delicioso para aquellos amantes del café. No podía ser de otra manera en una página como la nuestra, ¿verdad? Debido a sus ingredientes, este postre de pannacotta podrá dejarte muy satisfecho. Tanto si te gusta el dulce, como si te gusta el café.

Antes que nada, vamos a ver los ingredientes necesarios para hacer la pannacotta de café:

Ingredientes de la receta de la Pannacotta de café

Esta preparación de la pannacotta de café no requiere de demasiados ingredientes, y cada uno de ellos es muy simple de conseguir. Vale la pena dedicar un poco de nuestro tiempo y arte, a esta especialidad que podéis usar para deleitar a tus visitas con un encanto particular.

  • 375 ml de nata líquida.
  • 100 gramos de azúcar glas.
  • 3 láminas de gelatina.
  • Un sobre de café soluble.
  • Un chorrito de vainilla, brandy, cognac… licor al gusto. Solo para aromatizar.

Con estas cantidades te saldrán aproximadamente 4-6 raciones de panna cotta de café.

NOTA: es muy fácil hacer la pannacotta de café rápido, pero después tendrás que dejarla enfriar unas cuantas horas. Así que te aconsejamos que hagas esta receta de un día para otro.

Cómo hacer la pannacotta de café (paso a paso)

Comenzaremos el primer paso, que será poner las tres láminas de gelatina neutra en un recipiente con agua. el agua deberá estar tibia, nunca caliente, ya que el objetivo es hidratar bien las láminas (si ya has trabajado antes con gelatina, estarás familiarizado con este proceso). La gelatina estará hidratada en unos pocos minutos, que deberás aprovechar para continuar con la receta. Así que deja el recipiente a un lado (no demasiado lejos… luego averiguarás por qué), y ponte con el resto:

Lo siguiente es coger un cazo pequeño, donde pondremos el resto de los ingredientes de la pannacotta de café: nata líquida, el sobre de café soluble, el azúcar glas y un chorrito de vainilla o del licor que más te guste. Caliéntalo todo a fuego lento, y remuévelo despacio. Sin prisa, pero sin pausa, con paciencia. El objetivo es que no se te peguen al fondo del cazo. Por cierto, en estos minutos aprovecha para sacar unas varillas (de las de montar nata, a mano) y tenlas cerca. Luego las necesitarás, y no querrás tener que ponerte a buscarlas en los cajones a toda prisa.

Consejillo: Si quieres que tu receta de pannacotta de café tenga más sabor a café, solo tendrás que ajustar las cantidades. Nosotros hemos usado un sobre de café soluble, y con eso suele ser suficiente… pero esto va a gustos. Por supuesto, también puedes emplear distintos tipos de café para obtener diferentes matices y sabores en tu pannacotta.

Bien, llegados a este punto seguimos removiendo nuestra mezcla de pannacotta. En algún momento llegará al punto de ebullición y hervirá (¡nunca dejes de removerla!). Cuando esto suceda, haz dos cosas: primero retira el cazo del fuego, y luego saca inmediatamente las láminas de gelatina que tenías reservadas, escúrrelas un poco, y las echas en el cazo con la mezcla ya hirviendo. ¿Entiendes por qué conviene que hayas dejado la gelatina hidratándose cerca de ti? Esto debes hacerlo en cuestión de segundos.

Ahora ya con el cazo fuera del fuego,Con unas varillas vamos a remover bien la mezcla. Si nos hiciste caso antes, habrás tenido la precaución de buscarlas con antelación y dejarlas a mano. el objetivo ahora es simplemente remover todo, la mezcla y la gelatina, para que la pannacotta quede homogénea. OJO: ¡este paso siempre debes hacerlo ya fuera del fuego, y con la cocina apagada!

Cuando tu pannacotta de café tenga un aspecto denso y cremoso, sin grumos (o cuando te hagas cansado de mover las varillas), solo tienes que servirlas en los recipientes donde las vayas a comer. Pueden ser copas pequeñas, vasos, cuencos… esto ya como tú quieras. Es importante que recuerdes que estos recipientes serán donde vayas a presentar la pannacotta de café ya en la mesa. No podrás cambiarlas ni servirlas en otro sitio (bueno, podrás pero a riesgo de romperla).

Otro consejillo: aunque la hayas removido muy bien con las varillas, utiliza un colador para colar la pannacotta de café antes de echarla en los recipientes. Así filtrarás algún grumo o resto de gelatina que no se haya disuelto del todo. Nunca está de más asegurarse, y no te costará nada.

Ya tienes la pannacotta lista… y ahora solo te queda cuajarla y enfriarla. Coge los recipientes y mételos en el frigorífico aproximadamente unas 6-8 horas. Cuanto más tiempo lo dejes enfriando, más cuajadas estarán tus pannacottas de café cuando las sirvas, así que puedes hacerlas por la noche y comerlas al día siguiente, o hacerlas por la mañana para servirlas en la cena. Esto ya depende del cocinero y de tu planificación.

Por si te ha quedado alguna duda, aquí te dejamos un vídeo para que sepas cómo hacer la pannacotta de café sin rodeos:

Pannacota de café fácil

Te dejamos una alternativa a la opción inicial de la pannacotta de café, muy fácil y rápida de preparar. Si bien es una receta más para preparar el mismo postre de pannacotta, puede que te resulte algo más simple a la que te ofrecimos con anterioridad.

Es cuestión de probar y quedarte con la pannacotta de café que más te guste.

Ingredientes de la panacotta de café fácil

  • 2 sobres de gelatina neutra sin sabor (lo ideal es que sean 6-7 gramos por sobre).
  • Una taza de leche y media + media taza de leche (es decir, tres partes de leche por un lado, y una parte por el otro).
  • 4 tazas de crema de leche o nata liquida.
  • 2 cucharadas de café.
  • Media taza de azúcar.
  • 1-2 cucharadas pequeñas de esencia de vainilla (para el aroma).

Preparación de la panacotta de café fácil

Para comenzar, coloca la media taza de leche en un tazón pequeño y espolvorea la gelatina sobre ella para que se ablande. Acto seguido, es el momento de añadir el café (hemos dicho 2 cucharadas, pero ya sabes que esta cantidad va al gusto de cada uno). Esto lo reservamos

En una olla mediana o en un cazo grande, pon a calentar la crema de leche y el resto de la leche con el azúcar. Mezcla todo muy bien: el objetivo es que el azúcar se disuelva. no dejes de remover, y espera hasta que la mezcla comience a hervir. Justo cuando hierva (ya sabes, cuando veas que empiezan a salir burbujitas) retira el cazo u olla del fuego y añade a tu mezcla de pannacotta la esencia de vainilla. Y esto también lo reservamos.

Ahora tendrás dos elaboraciones por separado: la leche con gelatina que hicimos primero, y la mezcla cremosa y caliente que has hecho después. ¿Qué toca ahora? Mezclar ambas en el recipiente de mayor tamaño, y removerlo todo a conciencia. Ya sabes: debe quedar una crema homogénea, sin grumos. Si es preciso, para conseguir que tu receta de la pannacotta de café quede bien cremosa y suave puedes pasarla primero por un colador, como dijimos en la receta anterior.

Cuando lo tengas todo listo, ya sabes lo que toca: echar en los recipientes, y meterlo todo en el frigorífico para que se enfríe, cuanto más tiempo mejor.

Pannacotta de café y mascarpone

¿Te gusta el queso? ¿Buscas darle un toque distinto a tu pannacotta de toda la vida? Aquí tienes una variación de la receta original de pannacotta de café, muy deliciosa sin duda que le agrega un efecto único a la preparación que hemos explicado antes. En esta receta de pannacotta de café y mascarpone lo interesante es que podemos usar muy poca azúcar, o incluso renunciar a ella del todo. Vamos, que si buscas hacer una pannacotta sin azúcar esta es una opción perfecta.

Ingredientes de la pannacotta de café y mascarpone

  • 1 cucharada de gelatina en polvo.
  • 300 ml de leche entera.
  • 500 ml de nata líquida.
  • 3 cucharadas de tagatosa.
  • 2 cucharadas de café instantáneo.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 150 gramos de mascarpone.
  • 3 cucharadas de azúcar (opcional)

Para la crema de mascarpone:

  • 200 ml de nata.
  • 2 cucharadas de tagatosa.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Esta preparación es para 4 personas.

Cómo hacer la pannacotta de café y mascarpone

Primeramente nos aseguramos de tener todos los ingredientes antes de comenzar a elaborar nuestra pannacotta de café y mascarpone. Si pretendemos conseguir un resultado óptimo, es importante contar con ingredientes de calidad para obtener el mejor resultado posible. A mejor producto mejor receta, siempre. No olvides que la pannacotta de café (o de cualquier otro tipo) es una receta muy sencilla, y el secreto suele estar en la calidad de los ingredientes utilizados. ¡Comenzamos!

Para comenzar tomamos un bol en el que ponemos la gelatina a hidratar con 100 mililitros de leche fría. En una olla ponemos a calentar el resto de leche y la tagatosa (o el azúcar) a fuego lento, hasta que se disuelva. Retiramos del fuego y le añadimos la gelatina, el extracto de vainilla y el café y removemos hasta mezclar todos los ingredientes.

La última parte ya sabes cómo va: repartimos en vasos o copas, cubrimos con film trasparente y dejamos enfriar todo en la nevera al menos 6-8 horas (mejor toda la noche, así quedará más cuajada y homogénea).

Ahora vamos a por el toque final: la crema de mascarpone. Para hacerla, batimos la nata junto con el mascarpone, la tagatosa y el extracto de vainilla hasta conseguir unos picos suaves. Lo llevamos a la nevera para que coja cuerpo. La crema de mascarpone es puramente decorativa, así que puedes servirla por encima de tu pannacotta, dejarla al lado para que cada comensal se sirva la cantidad que quiera, o echar a volar tu imaginación. En resumen: una receta de la pannacotta de café muy clásica, sencilla, pero con un nuevo toque muy interesante con la crema de mascarpone, que combina a la perfección con la pannacotta de café tradicional. ¡Ahora solo queda disfrutar y prepararte para recibir las felicitaciones de tus invitados!